Colombia pinta de amarillo el Estadio Azteca y abre una sucursal en México para el Mundial

Publicado: 18 jun 2026, 11:38 GMT-4|Actualizado: hace 6 horas

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — A más de 2,700 kilómetros de distancia, el Metropolitano de Barranquilla y el Estadio Azteca de Ciudad de México bien podrían ser mellizos separados al nacer. Al menos por un día.

Nadie hubiera notado la diferencia el miércoles, cuando la selección de Colombia se impuso 3-1 sobre Uzbekistán para apoderarse del liderato del Grupo K del Mundial. Imposible distinguirlo entre un mosaico de amarillo.

El colombiano Luis Díaz celebra después de anotar el segundo gol de Colombia en el partido...
El colombiano Luis Díaz celebra después de anotar el segundo gol de Colombia en el partido ante Uzbekistán por el Grupo K del Mundial, el miércoles 17 de junio de 2026, en Ciudad de México. (AP Foto/Natacha Pisarenko)(Natacha Pisarenko | AP Photo/Natacha Pisarenko)

“Los colombianos, no se qué hacen que a todos lado llegan”, dijo el delantero colombiano Cucho Hernández. ”En todos lados están incondicionalmente. Estamos muy orgullosos de poder darles una victoria el día de hoy”.

El coloso del sur de la capital mexicana está acostumbrado a estos colores como casa del América de la Liga Mx. Lo que no es tan común acá es el acento colombiano ni el ritmo de ballenato —el reguetón sí es bastante más popular.

Luis Díaz, de Colombia, festeja tendido en la cancha tras anotar el segundo tanto ante...
Luis Díaz, de Colombia, festeja tendido en la cancha tras anotar el segundo tanto ante Uzbekistán en el duelo del Mundial jugado el miércoles 17 de junio de 2026 (AP Foto/Ashtin Barker)(Ashtin Barker | AP Photo/Ashtin Barker)

Pero el Azteca fue el bastión de una selección que no era la de México, algo todavía más inusitado.

Con su segundo partido consecutivo del Mundial a máxima capacidad, 80,824 almas, la selección de Uzbekistán tuvo una batalla cuesta arriba en su debut en la máxima justa del fútbol. No sólo tuvo que lidiar con 11 futbolistas en el campo, ni con 2,200 metros sobre el nivel del mar. También tuvo que hacer frente a decenas de miles de aficionados colombianos que tomaron prestada una fortaleza del fútbol.

Con capacidad para poco más de 80,000 espectadores, el Azteca puede albergar casi dos veces el número de aficionados que recibe “El Metro” de Barranquilla —44,900 espectadores. Es justo decir entonces que la selección de Colombia no suele jugar ante tantos hinchas. Y les correspondió con goles cada aplauso.

“Es una alegría hermosa, pero emocionalmente creo que les pesó a algunos muchachos que sufrieron físicamente y tiene que ver con la carga emocional que genera el primer partido y el marco en que jugamos”, admitió el técnico de Colombia, el argentino Néstor Lorenzo.

Un partido de visita en Colombia fuera de Colombia. Y aun así, Uzbekistán fue valiente, digno rival en una justa mundialista. Fue al frente, creó oportunidades. Inquietó y marcó su primer gol en estos torneos. No fue suficiente, pero ganó respeto.

“Les he dicho que estoy orgulloso del partido que han hecho. Fue su primer partido les ha costado un poco entender donde están. Al final jugar en México, con Colombia, donde toda la gente está con ellos es complicado”, reconoció el técnico de Uzbekistán, el italiano Fabio Cannavaro.

“Ángel colombiano”

Cerca de la medianoche y bajo la lluvia, cientos de colombianos continuaron la celebración en el Monumento a la Independencia, conocido popularmente como el Ángel, donde los aficionados mexicanos suelen congregarse para festejar las victorias futbolísticas.

“Nos lo van a prestar un ratito para hoy disfrutar el 3 a 1”, dijo Luis Diaz, un ingeniero colombiano residente en México que vio el partido en la plaza principal, el Zócalo, y es homónimo del jugador que más destacó en el partido por la selección cafetera. “Ha sido una locura”.

Muchos mexicanos acompañaban en los festejos y recibían a visitantes y residentes al grito de “Colombia hermano ya eres mexicano”.

Sandra Martínez, que llegó hace un mes con 10 familiares para visitar a amigos y ver el inicio del Mundial, sólo podía gritar “Colombia, Colombia”, junto a su hija y su nieta.

“Delicioso todo, espectacular” decía José David Fernández, de 41 años y llegado de Barranquilla para ver a su selección aunque fuera desde los festivales futboleros y no en el graderío.